Historia del Extintor

william george manby inventor del extintor

Hubo diversos intentos y patentes a lo largo de los años, marcando un camino con avances y retrocesos, hasta llegar a los equipos actuales.  

Un primer antecedente de lo que posteriormente fue un extintor de incendios fue patentado en Inglaterra en 1723 por Ambrosio Godfrey, un célebre químico de su época. Se trataba de un barril de extinción de incendios que contenía un líquido extintor que actuaba con la explosión de una cámara de estaño que contenía pólvora. La dispersión y atomización del líquido provocaba la extinción del fuego. El periódico inglés Bradley Messenger en su edición del 7 de noviembre de 1729 habla de su eficacia a la hora de extinguir un incendio en Londres.

Este complicado aparato fue reemplazado por una nueva patente de 1813, del que se considera como el primer extintor de incendios de la historia. Luego de observar la incapacidad de un grupo de bomberos de Edimburgo para alcanzar los pisos superiores de un edificio en llamas, al capitán William George Manby se le ocurrió la idea de crear un instrumento que apagase el fuego con una mayor efectividad. Así fue que, luego de un tiempo de desarrollo, logró inventar una bomba para extinguir incendios cargada de una solución de cal y potasa.

Manby fue un inventor y publicista inglés, que nació en Denver (Norfolk) y murió en Yarmouth (1765-1854). Abrazó la carrera militar, y después de haber ascendido a capitán fue designado en 1803 como director de los cuarteles de Yarmouth. El extintor fue su invento más importante y conocido, aunque también invento otros dispositivos. Uno de ellos estaba relacionado también con los incendios. Inventó un mecanismo para atrapar, sin lastimar, a la gente que saltaba de los edificios en llamas.

George William Manby se convirtió en un apasionado de los dispositivos de seguridad después de presenciar una tormenta en Yarmouth en el año 1807 en la que decenas de hombres, mujeres y niños se ahogaron tan solo a unos 50 metros de la costa sin que él pudiera hacer nada para evitarlo. Este hecho lo impactó profundamente y poco después mostró otro de sus inventos. Se trataba del “Manby Morter”. Éste era un dispositivo en forma de mortero que, cuando se detectaba un barco naufragar cerca de la costa, lanzaba un proyectil con una cuerda a la que los tripulantes podían agarrarse para alcanzar la costa.

Poco tiempo después en el año 1808 sería el propio Manby el que pondría a prueba su propio invento para rescatar a unos soldados cuyo barco se estaba hundiendo a 140 metros de la costa de Yarmouth. Desde entonces docenas de Morteros Manby se colocaron a lo largo de la costa y se usaron frecuentemente en rescates de barcos. No todos sus inventos fueron exitosos como el del extintor. Inventó también un método para sacar a la gente que se había caído al lago a través del hielo y una barca que no podía hundirse de la que, por cierto, tuvo que ser rescatado ya que sí se hundió.

Volviendo al tema de los extintores, hay que decir que el primer extintor era un aparato con cuatro cilindros metálicos de los que tres de ellos estaban llenos de agua hasta la mitad y en el cuarto introducía aire a presión. En la parte superior del cilindro había una pequeña manguera y una válvula. Cuando se accionaba la válvula, el aire a presión salía del cilindro metálico arrastrando el agua con él y apagando así el fuego.

En 1866 el francés Francois Charlie patentó un extintor que consistía en una solución de agua con bicarbonato de sodio que reaccionaba con ácido tartárico, produciendo CO2 que era el gas impulsor

Los primeros extintores portátiles auténticos aparecieron a finales de la primera década del siglo XIX. Contenían botellas de cristal con ácido que, al romperse, descargaban el ácido con una solución de sosa, generando una mezcla con suficiente presión de gas para expulsar la solución.

Los extintores de agua, activados por cartuchos (tipo de inversión), se introdujeron a finales de los años 20. El primer extintor de espuma apareció en 1917 y su aspecto y funcionamiento se parece mucho a los extintores de ácido y sosa. Su empleo se extendió progresivamente a lo largo de los años, hasta que en los 50 los extintores de polvo alcanzaron una amplia aceptación.

En 1959 aparecieron los extintores de agua bajo presión, que en 10 años reemplazaron gradualmente a los modelos de cartucho. En 1969 se interrumpió en Estados Unidos la fabricación de todos los extintores de inversión, que ya no se certifican o aprueban por los laboratorios de ensayos.

Una variedad de los extintores fue la granada anti fuego. Consistía en una botella de cristal llena al principio de agua salada y más tarde de tetra cloruro de carbono, estando destinada a apagar fuegos eléctricos y de líquidos inflamables. El tetracloruro de carbono se utilizó hasta finales de 1959 en que fue retirado a causa de su toxicidad. La exposición a altas concentraciones producía daños en el sistema nervioso y órganos internos. Más tarde se usaron el clorobromometano líquido, que era menos tóxico, y el bromuro de metilo que fue descubierto alrededor de 1920. Es un gas envasado a baja presión que extingue el fuego por la rotura de la reacción en cadena. Se utilizó hasta 1960 siendo retirado por la toxicidad de los subproductos en la reacción de extinción, pudiendo llegar a causar la muerte en espacios confinados.

A partir de 1950 se comenzó a utilizar halon como agente extintor. Este producto lo había desarrollado la empresa Dupont conjuntamente el ejército de EEUU. Tanto el halon 1211 como el 1301 extinguían por la rotura de la reacción en cadena.

Actualmente disponemos de una variada serie de matafuegos, con diferentes agentes extintores y capacidades, que nos permiten atender todas las variantes de hábitats en los cuales es posible el inicio de un fuego.

«Lo mejor que se puede compartir es el conocimiento»Alain Ducasse

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Arq. Néstor Loguzzo
Arq. Néstor Loguzzo
Fire Instructor I (NFPA 1041 2012 Ed.) en Texas A&M Engineering Extension Service / Fire School USA - Arquitecto Universidad de Buenos Aires - Miembro de los Comités de Normalización de IRAM - Capacitador y Asesor en Protección Contra Incendios

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